¿Cuál
es el costo (el precio) de la RSC?
Lic. Juan Miguel
Villalobos.
Durante
el transcurso de los primeros cursos de esta Maestría, hemos estado sosteniendo
la tesis de que cualquier tipo de egreso financiero que se haga en temas de
responsabilidad social o ambiental, debe ser visto como una inversión y no como
un gasto, sin embargo, ante la pregunta que da origen a este ensayo, es
importante realizar un breve análisis entre esa inversión y los resultados mediatos
(medio y largo plazo) e inmediatos (corto plazo), desde el enfoque netamente
empresarial.
Es
en este punto donde comienza el planteamiento del problema sobre este tema, ya
que cabe la interrogante de que, si es factible o atractivo monetariamente para
las compañías (pequeñas o grandes) realizar gastos o inversión (como se quiera
ver) en temas de RSC, la respuesta a esto la está dando toda la nueva ola
revolucionaria que se genera día a día en torno a los nuevos modelos de
producción sustentable. Los inversionistas se están dando cuenta que su dinero
está más seguro en aquellas empresas cuya actividad va de la mano con las
nuevas tendencias de producción y cuyos productos o servicios están ligados a
esquemas de confiabilidad y auto regeneración.
La
RSC está definida como la, “contribución activa
y voluntaria al mejoramiento social,
económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente
con el objetivo de mejorar su situación competitiva y valorativa y su valor añadido.”
(Tomado
de wikipedia.org), en esta definición del concepto es importante recalcar los
términos activa y voluntaria ya que son los que dan cabida a ese primer
paso que debe asumir la empresa para
lograr su consolidación en el tema de RSC, el que estipula que la empresa debe
ser lo que dice ser para que sus grupos de interés se sientan cada vez más
atraídos y comprometidos en su ámbito de negocios.
Así
las cosas, para evaluar el “costo” o “precio” que conlleva la implementación
de políticas de RSC en una empresa, es
importante llevar el tema a términos económicos, todo empresa tiene un afán de
lucro, eso está más que comprobado, la gran interrogante es como materializar
ese afán de lucro de manera que produzca la mayor maximización de beneficio
económico a partir de una minimización de egresos y externalidades, esta
interrogante se define en el primer paso que ya mencionamos, el cual es que la
empresa tenga una coherencia entre su identidad y la imagen que vende o
proyecta a sus grupos de interés, esto le dará una mayor seguridad en el
mercado y definirá cual es el ámbito comercial en el que se pretende manejar.
En
este materia los resultados muy pocas veces (casi nunca), se ven reflejados en
el corto plazo pero en el mediano y largo plazo son casi una de las variables
de beneficio más sobresalientes, un claro ejemplo de ello, es la instalación de
paneles solares, los cuales requieren una inversión considerable en el corto
plazo pero que al paso de cierto tiempo se ve reflejado en un ahorro energético
casi total.
Otros
beneficios obtenidos, son los que representan las certificaciones, las cuales
por si solas no tiene ningún valor económico pero que a la postre van a
significar una legitimación y un respaldo en el mercado, especialmente en el
que los demás actores compiten sobre esta materia.
Muy
importante es, para que todos esos compromisos sociales y éticos, que en términos
económicos si significan un gasto para la empresa, sean publicitados de la
mayor manera posible para que los grupos de interés involucrados reconozcan los
esfuerzos hechos con sus réditos.
A
manera de conclusión, comparto plenamente el mensaje de uno de los expositores
en el video sobre RSC, en el que habla sobre el argumento de reputación
estratégica para la consolidación de la empresa en el mercado, sin embargo,
discrepo con la afirmación de que esta no es una labor filantrópica ya que creo
que la base holística sobre la cual deben sentarse lo triada de resultados debe
estar fundamentada sobre valores éticos y molares que ensalzan la condición
humana ante cualquier otra condición.